Categoría: Tasación de obras de arte (página 2 de 2)

Tasación de obras de arte: los textiles (III). Indumentaria. La Antigüedad.

El traje antiguo, como después el medieval, se caracteriza sobre todo por su volumetría geométrica, disociada de las formas orgánicas del cuerpo. Mantos y túnicas comprenden el cuerpo como un cilindro sobre el que enrollarse. Ni siquiera las prendas con extremidades (túnicas de manga larga, caftanes o pantalones) poseen sisa o corte de unión entre el torso y las extremidades. Solo el traje cretense parece diseñarse para redibujar la morfología anatómica, pero constituye una insólita excepción en el ámbito de la Edad Antigua.

Los materiales parecen haber condicionado también la forma de los trajes:

-En Mesopotamia, Persia y Anatolia las ropas se muestran tersas, de acuerdo con la naturaleza física de los paños de lana. Estas zonas incorporan las prendas con extremidades (túnica de mangas, pantalones), es decir, vestidos que necesitan cierta labor de costura. Pudor extensivo aplicado a todo el cuerpo y para los dos sexos, racionalizado con el mito de Adán y Eva. Origen del velo femenino de cabello, normativizado.

150px-Ur_lyreArpa real de Ur, Mesopotamia

-El lino, por el contrario, produce tejidos arrugadizos y suscita la decoración estructural por medio de drapeados (Egipto). Resulta paradójico que a partir del siglo V a.C. el drapeado prosiga su historia en países de producción textil eminentemente lanera. Nos referimos, claro, a la civilización clásica (Grecia-Roma).

PeplosPeplos griego

Finalmente, a partir del siglo IV de la Era Común, se llega a una fusión entre los estilos drapeado o suelto y ajustado y cosido. La Edad Media ofrecerá la síntesis del traje mediterráneo y el traje oriental. Del segundo tomará las prendas con extremidades: pantalones, túnicas de mangas largas; del primero, las capas y palios.

Antigüedad

Mesopotamia:

El traje del IV milenio a.C. perteneciente a los pobladores que habitaban entre los ríos Tigris y Éufrates consistía en pieles que se vestían luciendo el vellón hacia afuera, el cual era denominado konakés; las tipologías vestimentarias eran sencillas: la falda, la capa y el chal. Parece que en algún momento a lo largo del III milenio AEC, la piel fue sustituida por los tejidos de lana, y que de las tipologías enumeradas, fue la falda la que recibió el nombre del antiguo material, es decir, konakés. Quizá sea el chal la prenda que más asociamos con Mesopotamia, es decir, el manto enrollado diagonalmente y elaborado con lanas de colores y flecos que lucen los crueles emperadores asirios en los relieves de sus palacios de Nínive y Jorsabad. 

Buitres-fotoBEstela de Ningirsu, Mesopotamia

Egipto, Grecia y Roma:

El traje egipcio constituye el prototipo del traje mediterráneo antiguo: combinación de mantos, faldas y túnicas pendientes o anudadas en torno al cuerpo; prendas de vestir carentes de labor de costura.

Los egipcios cultivaban el lino, material idóneo por su frescura para una región tan cálida, y aceptaron su naturaleza arrugadiza; en efecto, el atractivo de sus ropas reside en el plisado abundante y la composición envolvente.

La prenda fundamental y común para ambos sexos era la falda o pampanilla anudada a la cadera (shenti), todavía esencial entre los pueblos del sudeste asiático, donde recibe nombres tan diversos como dhoti (La India), sarong (Malasia) o sampot (Camboya). Las mujeres egipcias disponían también de una suerte de falda con tirantes, de corte muy cercano al de nuestros delantales pero con anchos tirantes que permitían contener los senos.

La exhibición de riqueza exigía un vestuario apenas más complejo. Entonces el shenti se confeccionaba con lino más fino y plisado, incluso traslúcido, y podía combinarse con una muy amplia prenda de vestir, de corte aún desconocido, que se vestía anudada a la cadera por medio de un echarpe. Algunos libros denominan a esta prenda “vestido de dignidad” porque suele aparecer en las representaciones de la familia real.

Observadores de la higiene, los egipcios se rapaban la cabeza, y para protegerla del sol empleaban cofias; la más característica es el klaft, la cofia típica de los faraones representada a tamaño colosal en la Esfinge de Giza. Para ocasiones de relieve social se tocaban con grandes pelucas, casi siempre más largas para las mujeres que para los hombres, y con frecuencia coronadas por incensarios que perfumaban el ambiente.

Perfumes, afeites y maquillaje eran producidos y exportados en abundancia desde Egipto hacia Mesopotamia. El kool y la henna constituían la base de los colorantes cosméticos; hombres y mujeres orlaban la almendra ocular con un trazo oscuro.

Diapositiva10Hathor y Seti I

En Grecio, la túnica de los humildes se denomina exomis o exómide porque deja al descubierto un hombro; se trata de un simple rectángulo de tejido anudado sobre el hombro izquierdo de modo que el brazo derecho disponga de toda la movilidad que precisa el trabajo (salvo en el caso de los zurdos) y con el vuelo recogido por medio de un cinturón.

Mayor categoría revelan las túnicas llamadas peplo y jitón (“chitón” y “kitón” en otros libros). La primera se confeccionaba con tejido de lana y se relaciona con las mujeres: túnica talar, consistía igualmente en un rectángulo de tejido doblado por la mitad y sujeto a los hombros con fíbulas y al talle con cinturón. Una estudiada colocación sobre el cuerpo producía hermosos efectos ablusados. Por su parte, el jitón se relaciona con la túnica de lino, más ligera y adecuada para los meses de calor, procedente de las tierras de la Jonia, antigua Anatolia y hoy Turquía. No podemos hablar con certeza de túnicas masculinas o femeninas, salvo en el largo: talares para ellas, hasta la rodilla para ellos.

Sobre la túnica el único tipo manto de que disponían los ciudadanos era el himation, manto diagonal de la familia del chal mesopotámico. La dignidad militar se distinguía con la clámide, la capa del caballero.

Los griegos rara vez se tocaban salvo para evitar el sol (pétaso, sombrero con ala) y solo se calzaban dentro de casa. Algunas figurillas de procedentes de la ciudad de Tanagra muestran un sombrero cónico denominado tholia

Con todo lo más sorprendente del traje griego antiguo no es el vestido, sino que el desnudo, en particular el masculino, pues alcanzó entre ellos la consideración de “traje nacional”. No debemos imaginar a los griegos comúnmente desnudos porque en las representaciones artísticas se hayan inmortalizado de tal manera. No obstante, auspiciado por la alta consideración de que gozaba la belleza masculina, el desnudo integral se practicaba en el deporte y las termas, y significaba para los ciudadanos griegos, además, un logro de su  civilización que oponían al pudor de sus vecinos y enemigos, los persas. 

2846cb9893fb2f42ac8490faeeb5df59Chitón

Los romanos, poseedores de un vasto imperio bien comunicado, legan para la Historia una cultura de síntesis que combina rasgos mediterráneos, nórdicos y orientales. No obstante, como el arte helenístico era el que gozaba de mayor prestigio entre nuestros antepasados latinos, también el vestir romano se relaciona más con el griego que con el de sus vecinos bárbaros.

El guardarropa de los romanos pudientes ha crecido considerablemente comparado con el griego. La ropa interior, aunque muy simple, meras fajas de tejido que sujetan el pecho o protegen el sexo, dio lugar a un número sorprendente de términos: mamillare y fascia pectoralis (literalmente, faja de pecho), licinium (calzoncillo), interula y subligaculum (túnicas interiores, predecesoras de las camisas). Las túnicas son igualmente diversas, aunque siempre más cortas para el hombre que para la mujer. Ésta, cuando se trata de una verdadera dama, se caracteriza por los tirantes que rodean el cuello (stola con institae). Los mantos romanos son todos parientes de los griegos: el himation se denomina palio (palla para las mujeres) y la clámide, paludamento o sagum.   

Con todo, el manto más famoso de los romanos, y quizás de todos los tiempos, era la toga, símbolo de la ciudadanía masculina. Inmenso y pesado chal, siempre de lana y blanco, daba trabajo al gremio más próspero de las ciudades romanas: el gremio de los lavanderos de togas, que las blanqueaban con orines y otros productos repelentes.  La toga era forzosa vestirla con la ayuda de una mujer o un esclavo y las estatuas de los emperadores servían de modelo para ajustarla con propiedad. No obstante, a partir del siglo III EC comienza su declive a favor de una toga menos pesada y ajustada al torso con un procedimiento aún desconocido (toga contabulata), y más aún del palio griego, de lejos mucho más ligero y manejable.

Diapositiva29Tiberio con toga

En los siglos finales del Imperio el traje romano revela un estilo sincrético, mezcla de caracteres mediterráneos y bárbaros. Paulatinamente se han ido adoptando numerosas prendas extraídas de las provincias: los pantalones (femoralia, feminalia, tibialia, braccae), la túnica de mangas largas (dalmática), el manto tipo poncho pero abierto por los flancos y con capucha (paenula) y el manto tipo poncho cerrado (casula, luego la casulla esclesiástica).

No se asumió el cabello largo de los bárbaros del norte, pero la barba y el bigote regresaron después del siglo II d.C. Durante la República las mujeres romanas se peinaban afectando modestia con un moño en la parte posterior del cogote. En la época imperial, sin embargo, los arreglos peluqueros alcanzaron una complejidad inusitada y el peinado se convirtió en el elemento del traje latino más sometido a la volubilidad de la moda.

A pesar de que no es habitual encontrarnos este tipo de piezas en las subastas, hemos querido reseñar en este post, el origen del traje occidental, cuya configuración influyó enormemente en el moderno concepto del mismo.

Tasación de obras de arte: pintura contemporánea

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Pintura contemporánea es un término de la historiografía del arte utilizado de forma muy ambigua en la bibliografía, las instituciones y el mercado de arte, como ocurre con los de arte contemporáneo, escultura contemporánea o arquitectura contemporánea.

Puede referirse a la pintura de la Edad Contemporánea, o limitarse a la del siglo XX, o al periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial (1945).

Para mayor confusión, se utiliza también muy extensamente el concepto de pintura moderna, tanto en oposición como en identificación con él.

Una de las mayores complicaciones que presenta el mercado del arte es la referente a la tasación de las piezas. Para atribuir un valor monetario a una obra de arte hay que tener en cuenta varios factores y atender a una premisa que no encontramos en otros mercados: no existe ninguna relación entre el precio de las piezas y los costes de producción. 

Uno de los datos que más ayuda a valorar una obra de arte, y en concreto una pintura, es el estudio de los resultados de las subastas, dado que son los índices más generales y objetivos que encontramos hoy en día. No obstante, sólo podremos utilizar esta referencia si la obra ha sido subastada con anterioridad, o si hay piezas semejantes: autor, medidas, técnica, etcétera, que nos sirva como referente. 

Las cifras millonarias alcanzadas por algunas piezas, incluso en periodos de crisis, nos hacen preguntarnos cómo funciona el mercado del arte en realidad.  Muchas veces el mundo del mercado del arte es considerado como un valor seguro, no obstante, en momentos de dificultad económica, podemos comprobar como sólo los valores consagrados resisten.

La pintura supone una de las manifestaciones artísticas con más presencia en el mundo de la subasta de arte. Suele copar todos los canales de venta: subastas, ferias, galerías, etcétera. Los resultados obtenidos de su venta suelen ser los más beneficiosos. Por ejemplo, Christie´s y Sotheby´s, las dos grandes casas de subastas a nivel internacional, rivalizan en su subasta anual de pintura moderna y contemporánea, por ver quién consigue el remate más alto. En esta cita los precios alcanzados no tienen límite, y su resultado es una muestra de la salud del mercado.

 2sothebysEste mercado también está presente en las casas de subastas más modestas, que representan el 42,3% del volumen de mercado, frente al 57,7% de las otras dos entidades (Art Price, 2007). 

La estimación de valor de una pintura depende de diversos factores, entre los cuales cabe destacar:

  • Autoría.
  • Temática.
  • Técnica.
  • Conservación.
  • Dimensiones.
  • Gestión del marchante y producción.
  • Otros factores subjetivos.

No obstante, una obra de arte y su autor, están sujetos a las reglas del mercado, y por tanto, los precios de las mismas dependerán de la ley de la oferta y la demanda

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Para establecer un valor razonado y razonable, podemos acudir a una serie de fuentes que nos ayuden a fijarlo: anuarios de subastas y sus precios de remate (Antiqvaria o Miller), bases de datos e índices de precios en la red (Art Price y Artnet). Éstas últimas pueden presentar un problema, que sólo nos indican remates de subastas, y no de otro tipo de transacciones del mercado secundario, como pueden ser los marchantes. Además, tampoco se incluyen los acuerdos referentes a obras no vendidas en subasta, y que corresponden a lo que podemos llamar post-venta. Dichas obras pueden constituir hasta un tercio de aquellas subastadas.

Por tanto, el mundo de las tasaciones de pintura es más complicado de lo que puede parecer a simple vista, más aún dentro de la pintura contemporánea y actual, ya que los factores que nos ayudan a establecer su valor son cambiantes y su interpretación compleja.

Tasación de obras de arte: los textiles (I): el tapiz.

Textil es el término genérico aplicado originalmente a las telas tejidas, pero que hoy se utiliza también para fibras, filamentos, hilazas e hilos, así como para los materiales hilados, o no tejidos y tejidos, acolchados, trenzados, adheridos, anudados o bordados, que se fabrican a partir de entrelazamiento de urdimbre y trama o tejido, ya sea plano o elástico.

Hasta el siglo XX las fibras más utilizadas para los tejidos eran las naturales: el algodón y el lino que provienen de plantas, y la lana y la seda, que son fibras de origen animal. Posteriormente, y con el descubrimiento y desarrollo de los polímeros plásticos, se generalizó el uso de fibras artificiales que tienen origen natural y sintéticas de composición únicamente química, como el nylon y el poliéster.

Dentro del amplio grupo de los textiles, se engloban manifestaciones artísticas muy diferentes, y que podemos considerar como piezas del mundo de las artes decorativas, que tasar o valorar: tapices, alfombras, labores de bordado, vestimentas o trajes, etcétera. Hoy nos centraremos en el primero de ellos.

Tapiz: del francés tapis, que a su vez deriva del griego bizantino τάπης, es una obra de tejido tradicionalmente hecha a mano en la que se producen figuras semejantes a las de una pintura utilizando hilos de distintos colores.

Desde su origen remoto los tapices servían para abrigar las paredes en tiempo frío, evitando la radiación fría (o absorción de la radiación infrarroja emitida por el cuerpo humano, que enfría la piel), mejorando la sensación térmica en las estancias. Lo más probable es que los primitivos tapices fueran simplemente paños gruesos colgados de las paredes (como cortinajes) o extendidos en el suelo (como alfombras). Con el tiempo, fueron incorporando decoración y materiales caros (oro, plata, seda), convirtiéndose en objetos suntuarios y en auténticas obras de arte.

El tapiz es uno de los objetos más antiguos que puede considerarse mueble decorativo. De él se hacía uso para cubrir vanos y paredes, suelos y muebles importantes; pues hasta el siglo XVI se confundían los tapices propiamente dichos con los tapetes y alfombras. Desde el siglo XV los tapices se empleaban también como colgaduras en la decoración de las vías públicas con motivo de cualquier celebración importante (procesión, entrada real o recepción solemne, que llegaban a ser muy complejas -arquitectura efímera-). A partir el siglo XVII se popularizó el uso de las alfombras y los tapetes, distinguiéndolos perfectamente de los tapices, definidos por su posición vertical.

Se distinguen dos tipos de tapices, según la posición de los lizos o cordelillos que unen las bandas o secciones de la urdimbre con las perchas que se hallan en la extremidad superior a ésta y que facilitan el movimiento de los hilos:

  • De alto lizo, que se tejen colocando la urdimbre y todo el aparato en posición vertical;
  • De bajo lizo, que se tejen colocando la urdimbre y todo el aparato en posición horizontal, resultando de aquí que se logre mayor rapidez y abaratamiento de la obra aunque una inferior calidad.

amp_345825-1Tapiz de alto lizo.

El origen histórico de los tapices decorativos responde a la necesidad de decorar los muros, función que también cumplían las pinturas murales egipcias y de los relieves asirios, pero a la que sumaban su capacidad para de abrigarlos. Los tapices deben remontarse a los primeros tiempos del tejido decorado.

Entre las pinturas de uno de los célebres hipogeos de Beni-Hassán se halla representado un telar idéntico a los de alto lizo en el que trabajan dos tejedoras, y en otras pinturas del antiguo Egipto se dibujan cortinas que parecen de tapicería. El mismo carácter se descubre en varios relieves de los palacios asirios. Entre las descripciones del Tabernáculo judío se encuentra la del suntuoso tapiz ordenado por Moisés a modo de tienda del desierto (Éxodo, c. 36-39). También la Biblia recoge la existencia de la cortina o velo del templo de Jerusalén, dispuesta por Salomón con gran magnificencia, y que según Flavio Josefo, era de arte babilónico. No obstante, parece que en dichos cortinajes las figuras estaban bordadas y no tejidas.

Los antiguos griegos debieron usar tapices decorativos según se desprende de algunas decoraciones pictóricas de su cerámica. Así mismo los romanos, como lo revelan los cortinajes figurados en las pinturas murales de Pompeya, además de testimonios literarios de los que se infiere que dichas piezas procedían de Oriente. Salvo algún raro fragmento, no se conservan muestras de aquella época, aunque sí los tapices coptos (tipología prolongada en las comunidades cristianas egipcias medievales).

escudo2Tapiz copto.

En la Edad Media, tanto en el Imperio bizantino como en la cristiandad latina (por donde se difundió especialmente a partir del contacto con Oriente que supusieron las Cruzadas), costosos tapices embellecían los muros interiores de la iglesias y palacios. Aunque los originales se hayan perdido, se sabe que muchos modelos de mosaicos y tallas escultóricas (no sólo bizantinas, sino también longobardas y visigodas) fueron tapices bizantinos y coptos. La denominación de “página tapiz” para una tipología de ilustración de libros del arte hiberno-sajón refleja una similitud evidente con la trama geométrica del arte textil de tapices o alfombras del arte islámico (que prohíbe las representaciones figurativas -aniconismo-; como las alfombras persas o los cortinajes que ocultan la Kaaba).

5Almohada de Berenguela de Castilla, h. 1180-1246.

En la época del gótico internacional los tapices contribuían al esplendor de las grandes fiestas, lo que facilitaba su carácter movible. La posibilidad de ocultarse tras un tapiz para evitar ser visto, espiar o incluso asesinar, se convirtió en un tópico literario de la época de la literatura caballeresca (o, posteriormente, de los dramas shakesperianos). Estofas y reposteros constituían buena parte de los ajuares de las casas nobles. Para cubrir las paredes de salones lujosos se empleaba también desde el siglo XIV o XV el guadamecí, y desde el siglo XVI el terciopelo de seda bordado y el damasco.

tapiz_apocalipsis_2Tapiz de la Apocalipsis, Angers, siglo XIV

Los tapices flamencos, así como la producción pictórica de los maestros de la pintura flamenca, se convirtieron en una mercancía de lujo que se exportaba por toda Europa en la Baja Edad Media y durante todo el Antiguo Régimen. La especial relación que se estableció entre la región denominada Flandes (una imprecisa forma de referirse a la zona septentrional del Estado Borgoñón) y los reinos cristianos peninsulares medievales (especialmente la Corona de Castilla, y luego la Monarquía Hispánica -que incorporó los Países Bajos de los Habsburgo-), de donde provenía buena parte de la lana que llegaba a los talleres textiles de Brujas, Gante, Amberes, Bruselas, Malinas, Arrás o Tournai, ha llevado a la historiografía a identificar rasgos artísticos comunes que se han definido como estilo hispano-flamenco.

En la Edad Moderna, destacan los llamados tapices de Gobelinos, franceses. Un gobelino es un tapiz hecho en la Manufacture Royale des Gobelins de Paris o una imitación suya. Entre los gobelinos son famosas las series de La historia de Constantino, Las Musas, La historia de Alejandro, La vida de Moisés y Don Quijote.

Toma el nombre de Jehan Gobelins, un tintorero de lana que se dio a conocer a mediados del siglo XV por el color rojo escarlata que conseguía. Tenía su taller en París, junto al Bièvre, y la reputación de su familia superó a la del resto de tintoreros tanto que el río y la zona tomaron su nombre a mediados del siglo XVI.

1024px-La_Bataille_de_Zama_Jules_Romain_1688_1690La batalla de Zama (1688-1690). Diseño de Giulio Romano.

La historia de los tapices de Gobelinos, abarca desde el S.XVII, en que se instala la fábrica, hasta la actualidad.

También cabría destacar, ya en el S.XIX, los tapices surgidos del entorno del Arts&Crafts, como aquellos diseñados y ejecutados por William Morris. Su estética se encuentra ambientada en el mundo Art Noveau.

índiceThe Orchard, 1890, William Morris.

Los tapices son piezas con presencia habitual en el mundo de las subastas de artes decorativas. A pesar de que no es una pieza cuyo coleccionismo esté en auge (muchas veces se trata de piezas de una tamaño muy grande, lo que “espanta” a posibles compradores), debemos considerarlas como una obra de arte en toda su extensión: materiales ricos, técnica compleja, valor histórico, etcétera.

Por tanto, y dependiendo de aspectos como su rareza, estado de conservación, o incluso el tema representado, se trata de piezas que alcanzan precios elevados en el mercado secundario de las artes decorativas, que pueden llegar a los cientos de miles de euros.

Por ejemplo, en marzo de 2013, Christie´s, subastó un tapiz flamenco de los llamados “de verduras”, que se remató en 199.500€.

a_flemish_feuilles_daristoloche_verdure_tapestry_probably_grammont_mid_d5661843hTapiz flamenco, probablemente mediados del S.XVI

Señalar cómo son , este tipo de tapices de aspecto decorativo, los más valorados dentro del mundo de las subastas. Probablemente se deba a que los temas más habituales: épicos, religiosos… resultan difíciles de asimilar, y de encajar con las tendencias actuales de decoración.

Tasación: el vino como nueva pieza a coleccionar.

En el siguiente post, haremos referencia a un nuevo objeto, cada vez más demandado y valorado en el mundo de las subastas: el vino.

El vino (del latín vinum) es una bebida obtenida de la uva (especie Vitis vinifera) mediante la fermentación alcohólica de su mosto o zumo. La fermentación se produce por la acción metabólica de levaduras que transforman los azúcares del fruto en alcohol etílico y gas en forma de dióxido de carbono. El azúcar y los ácidos que posee la fruta Vitis vinifera hace que sean suficientes para el desarrollo de la fermentación.

El vino se produjo por primera vez durante el neolítico, según los testimonios arqueológicos hallados en los montes Zagros, en la región que hoy ocupan Irak e Irán, gracias a la presencia de Vitis vinifera sylvestris y la aparición de la cerámica durante este periodo. La evidencia más antigua de la producción y consumo de vino es una vasija del año 5400a. C., hallada en el poblado neolítico de Hajii Firuz Tepe.

Evidentemente no se trata de cualquier tipo de vino, sino de grandes marcas, conocidas y consolidadas a nivel mundial. Y dentro de ellas, cosechas determinadas, que bien destacaron por su calidad especial, o por su rareza, tratándose en algunos casos de verdaderas piezas únicas.  Las más importantes casas de subastas cuentan entre sus departamentos, con especialistas en el mundo del vino, y no es nada extraño que entre sus grandes citas anuales encontremos subastas dedicadas a este tipo de objetos.

Entre las marcas más habituales, y que alcanzan valores más elevados (estamos hablando de miles de euros), encontramos algunas muy conocidas por el público en general, como puede ser Vega Sicilia.  

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Entre estas subastas celebradas en las grandes casas, nos ha parecido curioso destacar una que se celebró en Christie´s en mayo y junio de este año, y en la que se subastó la colección de vinos de Sir Alex Ferguson, entrenador del Manchester United. La colección incluye una gama notable de vinos extraños, entre los que se incluyen los «Domaine de la Romanée-Conti Burgundies», así como muchos otros de las mejores primeras cosechas de Burdeos, que datan de 1986 hasta 2011, según señaló la casa de subasta en un comunicado.

La puja, que llevó por nombre «Vinos Finos y Raros de la Colección de Sir Alex Ferguson», se desarrolló a lo largo de tres subastas diferentes. La primera en Hong Kong el 24 de mayo, cuando se pondrán a la venta 257 lotes; una segunda en Londres con 140 lotes, y una tercera puja online, desde el 9 al 23 de junio, en la que se ofertaron 85 lotes.

ferguson-vino--644x362Christie’s subastó las botellas con un rango de precios estimados desde los 425 a los 78.935 euros.

Tasación de obras de arte: vidrio

El vidrio es un material inorgánico duro, frágil, transparente y amorfo que se encuentra en la naturaleza, aunque también puede ser producido por el ser humano. El vidrio artificial se usa para hacer ventanas, lentes,botellas y una gran variedad de productos. El vidrio es un tipo de material cerámico amorfo. El vidrio se obtiene a unos 1 500 °C a partir de arena de sílice (SiO2), carbonato de sodio (Na2CO3) y caliza (CaCO3).

Plinio el Viejo (siglo I), en su Historia Natural, cuenta que unos mercaderes que se dirigían hacia Egipto para vender natrón (carbonato de sodio), se detuvieron para cenar a orillas del río Belus, en Fenicia. Como no había piedras para colocar sus ollas, decidieron utilizar algunos trozos de natrón. Calentaron sus alimentos, comieron y se dispusieron a dormir. A la mañana siguiente vieron asombrados que las piedras se habían fundido y habían reaccionado con la arena para producir un material duro y brillante, el vidrio.

En realidad, el hombre aprendió a fabricar el vidrio muchísimo tiempo antes en forma de esmaltes vitrificados, la fayenza. Hay cuentas de collares y restos de cerámica elaborados con fayenza en tumbas del periodo predinástico de Egipto, en las culturas Naqada (3500-3200 a. C.)

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Vidrio egipcio.

Los primeros objetos de vidrio que se fabricaron fueron cuentas de collar o abalorios. Es probable que fueran artesanos asiáticos los que establecieron la manufactura del vidrio en Egipto, de donde proceden las primeras vasijas producidas durante el reinado de Tutmosis III (1504-1450 a. C.). La fabricación del vidrio floreció en Egipto y Mesopotamiahasta el 1200 a. C. y posteriormente cesó casi por completo durante varios siglos. Egipto produjo un vidrio claro, que contenía sílice pura; lo coloreaban de azul y verde. Durante la época helenística Egipto se convirtió en el principal proveedor de objetos de vidrio de las cortes reales. Sin embargo, fue en las costas fenicias donde se desarrolló el importante descubrimiento del vidrio soplado en el siglo I a. C. Durante la época romana la manufactura del vidrio se extendió por el Imperio, desde Roma hasta Alemania. En esta época se descubrió que añadiendo óxido de manganeso se podía aclarar el vidrio.

El vidrio en los países islámicos, entre los siglos VIII y XIV, tuvo su auge en el Oriente Próximo. La antigua tradición Sasánida de tallado del vidrio fue continuada por los artesanos musulmanes que realizaron vasijas decoradas en altorrelieve, muchas con motivos animales, y con vidrio incoloro de gran calidad con diseños tallados a la rueda. La técnica de esmaltado al fuego y la del dorado incrementaron las posibilidades decorativas, destacando los artesanos vidrieros de Alepo y Damasco. De Egipto proviene el descubrimiento de coloraciones vidriadas con brillantes efectos metálicos, tanto en cerámica como en vidrio. Las lámparas de las mezquitas y otras vasijas de uso cotidiano se pintaron con motivos geométricos propios del islam. Sus formas y decoraciones influyeron en la producción occidental posterior, destacando las de Venecia y España.

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Lámpara de mezquita.

En el norte de Europa y Gran Bretaña continuaron produciendo objetos utilitarios de vidrio. El vidrio común tipo Waldglas (del alemán, ‘vidrio del bosque’) continuó fabricándose en Europa hasta la era moderna. Sin embargo, la producción más importante en este material durante la edad media fueron los mosaicos de vidrio en la Europa mediterránea y las vidrieras en la zona del norte. Los mosaicos se hacían con teselas de vidrio, que se cortaban de bloques de vidrio. En documentos del siglo VI se hace referencia a vidrieras en las iglesias, aunque los primeros ejemplares conservados datan del siglo XI. Las más apreciadas se elaboraron durante los siglos XIII y XIV, principalmente en Francia e Inglaterra. El vidrio se coloreaba o se laminaba ya coloreado añadiendo óxidos metálicos a la mezcla, y después se cortaba. Los detalles se pintaban sobre el cristal con un esmalte. Las piezas se sujetaban con varillas de plomo en una estructura de hierro. El arte de la fabricación de vidrieras decayó a finales del renacimiento aunque volvió a recuperarse en el siglo XIX.

El «cristal veneciano» más antiguo conocido data del siglo XV, aunque el vidrio ya se fabricaba en Venecia desde el siglo X. Con centro en la isla de Murano, los venecianos dominaron el mercado europeo hasta el año 1700. La contribución más importante fue la elaboración de un vidrio sódico duro y refinado muy dúctil. Conocido como «cristallo», era incoloro, de gran transparencia, muy semejante al cristal de roca. También se hacían en cristal coloreado y opaco. Hacia finales del siglo XVI las vasijas se hicieron más ligeras y delicadas. Desarrollaron un tipo de filigrana de vidrio que sería muy imitada. Consistía en incorporar hebras de vidrio blanco opaco dentro de un cristal transparente, que producía el efecto de un encaje.

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Tazza, Murano.

También en Murano surgieron muchos estilos diferentes para lámparas de cristal, aunque fue la factoría de Nevers, en Francia, la que adquirió mayor fama durante el siglo XVII. La práctica del grabado al diamante, técnica de los artesanos holandeses del siglo XVII, lograba elaborados diseños.

Los fabricantes de vidrio de Europa intentaron copiar las técnicas y decoraciones de los venecianos. La información se difundió con el libro El arte del vidrio (1612) de Antonio Neri, y también por los sopladores de vidrio venecianos, pues aunque una ley prohibía a los artesanos vidrieros abandonar Venecia y divulgar los secretos de su arte, muchos se instalaron en otros países europeos. Cada país desarrolló sus imitaciones. La influencia italiana declinó en el siglo XVII, al surgir en Alemania e Inglaterra nuevos métodos para la fabricación de vidrio.

Su presencia es habitual en las  subastas dedicadas a las artes decorativas, tanto dentro como fuera de España. Y al igual que comentamos en el caso del post dedicado a cerámica, hay que diferenciar entre las casas de subastas nacionales y las internacionales, puesto que el interés de los coleccionistas se dirige hacia un determinado estilo.

En España, lo más habitual, es encontrarnos piezas relativamente sencillas, y dentro de ellas, quizá las más habituales son las pertenecientes a la Real Fábrica de la Granja de San Ildefonso. Hay un auténtico mercado en torno a ellas, y dependiendo de lo “especial” de la obra: antigüedad, tipo de decoración (tallada, dorada…) sus precios pueden alcanzar cotas bastante interesantes para el mundo de las artes decorativas.

20130913134305Piezas de cristal de La Granja.

Asimismo, podemos encontrar piezas de gusto más contemporáneo, como aquellas realizadas en estilo Art Noveau o Art Dèco, sin llegar a encontrarnos obras realizadas por los grandes nombres de esa época, como Lalique o los Daum, sino que en la mayoría de las ocasiones veremos piezas “del estilo de”.

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Pareja de apliques franceses, vidrio camafeo.

Por otro lado, el mundo de las subastas internacionales suele contar con piezas de una relevancia mayor, y aquí es donde encontramos las grandes piezas de vidrio, entre ellas las del mencionado Rene Lalique: jarrones, joyas, car mascots, etcétera. Dichas piezas alcanzan precios muy interesantes y elevados, pudiendo llegar algunas de ellas a superar los 90.000€

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Perruches vase, 15.000-20.000$

Por tanto, nuestra recomendación es que si usted posee alguna pieza de vidrio o cristal, no desprecie su posible valor. El coleccionismo de este tipo de obras está en auge, y a ello hay que sumar el gusto por todo lo vintage. No dude en acudir a profesionales del sector, como Lavagne&Asociados, quienes podrán establecer el valor de sus piezas de manera rápida y sencilla. 

Tasación de obras de arte: piezas vintage

Vintage es una palabra francesa que proviene del anglo-normando vintage, y éste a su vez del francés antiguo vendage. Es el término empleado para referirse a objetos o accesorios de calidad que presentan cierta edad, los cuales sin embargo no pueden aún catalogarse como antigüedades. Se utiliza para designar, entre otros: mobiliario, instrumentos musicales, automóviles, libros, fotografías, y, más recientemente, prendas o accesorios de vestir.

La palabra vintage se utiliza en principio para referirse a aquellas prendas o accesorios que han sobrevivido al menos veinte años después de su creación convirtiéndose en un clásico preciado. Sin embargo, en el mundo de la moda, se viene utilizando vulgarmente para catalogar también artículos nuevos inspirados en los clásicos, que en realidad son de estilo “retro”.

El auge de la estética vintage se ha visto acrecentado por iconos de la moda como Dita Von Teese, que viste casi exclusivamente con prendas de segunda mano, además de peinarse y maquillarse según la época correspondiente.

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La atracción por lo vintage deriva de las siguientes razones.

  • Exclusividad: La mayoría de los productos vintage fueron producidos en pequeñas cantidades y son menos aún los que han llegado a nuestros días.
  • Calidad: La realización de este tipo de piezas suele ser exquisito. Son artículos caracterizados por su buen hacer, muchas veces de manera artesanal en su totalidad o gran parte de ella.
  • Materiales: Gran parte del género con el que se realizaron en su momento tiene hoy un precio desorbitado.
  • Valor económico: Su precio está muy alejado de piezas similares actuales. Su valor incrementa según la época a la que pertenece, el diseñador que la creó, su buen estado y en algunas ocasiones, incluso, a quién perteneció.
  • Historia: Los consumidores de este tipo de obras dan gran valor añadido a su carga histórica. De hecho, uno de los lugares para adquirirlos son precisamente anticuarios.
  • Coleccionismo: No todo el público adquiere estos artículos para su uso. En ocasiones se crean auténticas colecciones privadas de diseño por el mero placer artístico de su posesión.

El vintage es una manifestación de la cultura posmoderna. Es producto de la pérdida de fe en el progreso y el desencanto del motor de la innovación propia de la modernidad. Así, en vez de mirar al futuro, se recurre con nostalgia a elementos de eras pasadas, pero carentes de significado original. De esta manera, la moda se sirve del pasado por motivos meramente estéticos, donde se mezclan elementos de distintas épocas y lugares, descontextualizados de su función y razón original.

Con respecto al mueble vintage, señalar una preferencia por piezas de los años 50, 60 y 70. Cada vez es más habitual que en las casas de subastas y anticuarios encontremos muebles de estas épocas, especialmente piezas de origen sueco, que caracterizadas por la elegancia propia del estilo vintage.

muebles-y-articulos-vintage1En relación a sus características, hay que mencionar conceptos ya iniciados en la introducción de este post y que se aplican a cualquier objeto considerado comotal: la alta calidad de su acabado, el gusto por el detalle en su construcción o el empleo de materiales de altísima calidad, es muy habitual el uso de la teca.

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Vamos a encontrar una amplia variedad de piezas: aparadores, mueble-bares, espejos, vitrinas, mesas auxiliares, etcétera. Esta riqueza de formas y su gran funcionalidad hacen del mueble vintage una excelente opción decorativa, y un mercado en auge apto para todos los bolsillos.

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Tasación de obras de arte: joyería victoriana.

Hoy comenzamos una serie de post relacionados con el mundo de la tasación de obras de arte. En las siguientes publicaciones abordaremos las diferentes especialidades que los profesionales de la valoración de obras de arte nos encontramos. Para este primer comentario, hemos elegido el mundo de la joyería, y dentro de él una etapa especialmente interesante, influyente e intensa: la joyería victoriana. Veamos algunos datos sobre ella.

La época victoriana marcó la cúspide de la Revolución industrial británica y el ápice del Imperio Británico. Se usa comúnmente para referirse al periodo comprendido entre 1837 y 1901, coincidente con el reinado de Victoria I. Muchas personas asocian lo victoriano con la elegancia y el romance, considerándose como una época que pone de relieve la inocencia de un momento antes de los dramáticos cambios culturales del siglo XX.

Se trata de un estilo ecléctico, con una marcada valoración de lo antiguo. Sin duda la manifestación más clara de ello es la recuperación del camafeo como joya insignia. Los diseños buscan por un lado motivos figurativos y temas sentimentales, destacando flores, árboles y pájaros, como algunos de los motivos más empleados. No obstante, también nos gustaría hacer referencia a otra vertiente quizá menos conocida de la joyería victoriana: la llamada “mourning jewellery”, más oscura, a veces incluso tétrica, y relacionada con el duelo por algún familiar. En ella destaca el uso de materiales poco habituales en el mundo de la joyería, como es el caso del pelo humano, con el que consiguieron formas intrincadas y estilizadas.

Hay dos técnicas que los orfebres desarrollan particularmente durante esta época y son el repoussé (repujado) y el cannetille (imbricado trabajo realizado en filigranas de hilos retorcidos).  Los orfebres más reconocidos fueron Castellani y Giuliano, siendo este último considerado como el orfebre más grande del siglo XIX.

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Las gemas más usadas fueron las amatistas, granates,  cristales, esmeraldas, diamantes, ónix negro, azabache, ópalo, perlas, rubíes, vidrio negro, marfil y carey.

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Es habitual la presencia de piezas de joyería victoriana en algunas de las más importantes casas de subastas internacionales, como Bonhams o Christie´s. En ellas alcanzan interesantes cotizaciones, que en algunos casos, y dependiendo del tipo de piedra empleada, pueden superar los 5.000€.

 

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