Categoría: Tasación de obras de arte (página 1 de 2)

La orfebrería de la Prehistoria a la Edad Media

La orfebrería es el trabajo artístico realizado sobre utensilios o adornos de metales preciosos, o aleaciones de ellos. Procede del latín auri (‘oro’) y faber (‘fabricador’). Los metales que constituyen los objetos de orfebrería propiamente dichos son eminentemente la plata y el oro o una mezcla de ambos, el electro.

Con el oro y la plata se fabricaban ya desde la prehistoria, utensilios muy variados como vasijas, piezas de adorno, joyas, monedas y estatuas siguiendo el estilo, la ornamentación y el gusto propios de la época y de la nación que los elaboraba, como puede  observarse recorriendo las principales civilizaciones. Seguir leyendo

La porcelana china. Historia y tasación

La porcelana es un material cerámico producido de forma artesanal o industrial y tradicionalmente blanco, compacto, duro, translúcido, impermeable, resonante, de baja elasticidad y altamente resistente al ataque químico y al choque térmico, utilizado para fabricar los diversos componentes de las vajillas, para jarrones, lámparas, esculturas y elementos ornamentales y decorativos. Desarrollado por los chinos en el siglo VII u VIII e históricamente muy apreciado en Occidente, pasó largo tiempo  antes de que su modo de elaboración fuera reinventado en Europa.

El nombre de porcelana se debe a una confusión. La palabra porcelana viene del italiano porcella, nombre italiano del cauri, molusco, cuya concha es blanca y muy estimada y que en algunos lugares de Oriente se utilizaba como moneda. Cuando Marco Polo regresó de su viaje y escribió sus memorias, comentó sobre la belleza de la cerámica china y al mismo tiempo contó que sacaban muchas de estas conchas o porcelanas del mar. Como hasta el momento la fórmula seguía siendo un misterio, pensaron que tal vez esa cerámica estaba hecha con la concha nacarada del molusco llamado porcelana.

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Tasación de obras de arte: joyería Art Dèco

El art déco (también art decó o incluso art deco) fue un movimiento de diseño popular a partir de 1920 hasta 1939 (cuya influencia se extiende hasta la década de 1950 en algunos países) que influyó en el mundo diseño interior, y diseño gráfico e industrial, pero también en las artes visuales tales como la arquitectura, pintura, grabado, escultura, moda o cinematografía.

Después de la Exposición Universal de 1900 de París, varios artistas franceses (Hector Guimard, Eugène Grasset, Raoul Lachenal, Paul Follot, Maurice Dufrene y Emile Decour) formaron un colectivo formal dedicado a las artes decorativas de vanguardia. En 1925 organizaron la Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes (Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas) en París, y se llamaron a sí mismos los modernos; en realidad, el término art déco se acuñó en la retrospectiva titulada “Les Annés 25”, llevada a cabo en París en el Musée des Arts Décoratifs (Museo de Artes Decorativas) del 3 de marzo al 16 de mayo de1966; el término es por lo tanto un apócope de la palabra francesa décoratif. En inglés suele suprimirse la tilde y se escribe “deco”. En español, la RAE lo ha normalizado como art déco, con la tilde en la «e». Seguir leyendo

Tasación de obras de arte: los textiles (II): las alfombras

Alfombra es el término con que se designa cualquier tejido confeccionado en un telar en seda, lana, hilo o fibra. y utilizada para cubrir el suelo de una estancia.

Las Cruzadas introdujeron las alfombras turcas en Europa donde eran, principalmente, colgadas de las paredes como tapices o utilizadas sobre las mesas. Solamente tras la apertura de las rutas comerciales en el siglo XVII llegaron las alfombras persas. Su uso en los hogares occidentales como cubierta para suelos no se hizo popular hasta el siglo XVIII.

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Tasación de obras de arte: el mueble de diseño.

Mobiliario es el conjunto de muebles; son objetos que sirven para facilitar los usos y actividades habituales en casas, oficinas y otro tipo de locales. Normalmente el término alude a los objetos que facilitan las actividades humanas comunes, tales como dormir, comer, cocinar, descansar, etcétera, mediante mesas, sillas, camas, estanterías, muebles de cocina…

El mobiliario puede ser el producto del diseño o considerado una forma de arte decorativa. Además del fin funcional del mobiliario, puede servir a un propósito simbólico o religioso. El mobiliario doméstico crea, en conjunción con otros objetos como lámparas o relojes, espacios interiores convenientes, confortables y funcionales. Seguir leyendo

Tasación de obras de arte: los textiles (III). Moda en la Edad Contemporánea, S.XIX (II)

Sin duda, si hablamos de la moda del S.XIX, debemos centrarnos en el caso concreto de Inglaterra. 

La moda del siglo XIX, es conocida por sus corsés, sombreros, sombreros de copa, o las enaguas. La manera en que las mujeres vestían durante la época victoriana estaba dominada en gran parte por las faldas llenas, centrándose poco a poco en la parte posterior de la silueta. Sin embargo, hacia el final del período, el estilo se hace menos restrictivo. Seguir leyendo

Tasación de obras de arte: escultura contemporánea

Se llama escultura (del latín sculptura) al arte de modelar el barro, tallar en piedra, madera u otros materiales. También se denomina escultura a la obra elaborada por un escultor. Es una de las Bellas Artes en la cual el escultor se expresa creando volúmenes y conformando espacios. En la escultura se incluyen todas las artes de talla y cincel, junto con las de fundición y moldeado. Dentro de la escultura, el uso de diferentes combinaciones de materiales y medios ha originado un nuevo repertorio artístico, que comprende procesos como el constructivismo y el assemblage. En un sentido genérico, se entiende por escultura la obra artística plástica realizada por el escultor.

Desde tiempos remotos el hombre ha tenido la necesidad de esculpir. Al principio lo hizo con los materiales más simples y que tenía más a mano: piedra, arcilla y madera. Después empleó hierro, bronce, plomo, cera, yeso, resina de poliéster y plásticos con refuerzo de fibra de vidrio, hormigón, la cinética y la reflexión de la luz, entre otros. Seguir leyendo

Tasación de obras de arte: Cómic e Ilustración

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Se llama historieta o cómic (plural cómics) a una serie de dibujos que constituyen un relato, con texto o sin él, así como al medio de comunicación en su conjunto.

Partiendo de la concepción de Will Eisner de esta narrativa gráfica como un arte secuencial, Scott McCloud llega a la siguiente definición: “Ilustraciones yuxtapuestas y otras imágenes en secuencia deliberada con el propósito de transmitir información u obtener una respuesta estética del lector”. Sin embargo, no todos los teóricos están de acuerdo con esta definición, la más popular en la actualidad, dado que permite la inclusión de la fotonovela y, en cambio, ignora el denominado humor gráfico.

El interés por la historieta «puede tener muy variadas motivaciones, desde el interés estético al sociológico, de la nostalgia al oportunismo». Durante buena parte de su historia fue considerado incluso un subproducto cultural, apenas digno de otro análisis que no fuera el sociológico, hasta que en los años 60 del pasado siglo se asiste a su reivindicación artística, de tal forma que Morris y luego Francis Lacassin han propuesto considerarlo como el noveno arte, aunque en realidad sea anterior a aquellas disciplinas a las que habitualmente se les atribuyen las condiciones de octavo (fotografía, de 1825) y séptimo (cine, de 1886). Seguramente, sean este último medio y la literatura los que más la hayan influido, pero no hay que olvidar tampoco que «su particular estética ha salido de las viñetas para alcanzar a la publicidad, el diseño, la moda y, no digamos, el cine».

Las historietas suelen realizarse sobre papel, o en forma digital (e-comic, webcómics y similares), pudiendo constituir una simple tira en la prensa, una página completa, una revista o un libro (álbum, novela gráfica o tankōbon). Han sido cultivadas en casi todos los países y abordan multitud de géneros. 

guido-crepax-valentina-mostra-22Guido Crepax, Valentina.

Diversas manifestaciones artísticas de la Antigüedad y la Edad Media pueden ajustarse a la definición de cómic dada más arriba: Pinturas murales egipcias o griegas, relieves romanos, vitrales de iglesias, manuscritos iluminados, códices precolombinos, Biblia pauperum, etc. Con la invención de la imprenta (1446) se producen ya aleluyas, y con la de la litografía (1789), se inicia la reproducción masiva de dibujos.

En la primera mitad del siglo XIX, destacan pioneros como Rodolphe Töpffer, pero será en la prensa como primer medio de comunicación de masas, donde más evolucione la Historieta, primero en Europa y luego en Estados Unidos. Es en este país donde se implanta definitivamente el globo de diálogo, gracias a series mayoritariamente cómicas y de grafismo caricaturesco como The Katzenjammer Kids (1897), Krazy Kat (1911) o Bringing up father (1913). A partir de 1929, empiezan a triunfar las tiras de aventuras de grafismo realista, como Flash Gordon (1934) o Príncipe Valiente (1937).

Estas invadirán Europa a partir de 1934 con Le Journal de Mickey, aunque con resistencias como Tintín (1929) y Le Journal de Spirou (1938), y movimientos originales como el de la novela en imágenes. A partir de este año, sin embargo, las tiras de prensa estadounidenses empezarían a acusar la competencia de los comic-books protagonizados por superhéroes.

tintinHergé, Tintin.

Durante la postguerra, las escuelas argentina, franco-belga y japonesa adquieren un gran desarrollo, gracias a figuras como Oesterheld, Franquin y Tezuka, respectivamente. En general puede decirse que “el grueso de la producción norteamericana, para la segunda mitad de los años sesenta, ha bajado de nivel y se halla por debajo de la producción francesa o italiana”.

Será en ambos países donde se afiance una nueva conciencia del medio, orientándose los nuevos autores (Crepax, Moebius, etc.) hacia un público cada vez menos juvenil. Con ello, y con la competencia de nuevos medios de entretenimiento como la Televisión, el cómic va dejando de ser un medio masivo, salvo en Japón. Precisamente, su historieta conquistará el resto del mundo a partir de 1988, gracias al éxito de sus versiones en dibujos animados. Del mismo modo, las experiencias del cómic underground de los años 60 cristalizan en un sólido movimiento alternativo, ya en los 80, que da lugar a su vez al movimiento de la novela gráfica. Internet también constituye un nuevo factor a tener en cuenta.

La disciplina de la ilustración dentro del mundo del arte ha sido considerado hasta hace poco tiempo como un subgénero menos rentable y de menor interés cultural. No obstante, hoy en día con la transformación de las sinergias culturales contemporáneas el hecho de ser un campo visual, instantáneo, atractivo y asequible lo convierte en un objetivo con una gran proyección económica. Dicha proyección puede ser vista tanto en medios de distribución de las imágenes abandonando los campos tradicionales como la editorial o la publicidad y abordando otros campos como las redes sociales, en especial Instagram.

Por otra parte, su proyección como valor cultural es inherente a su propio formato, como se demuestra en las últimas ventas de Norman Rockwell y Hergé, superando cifras millonarias.

descarga (4)Norman Rockwell, Basketball

El mundo de la ilustración ofrece, actualmente, una oportunidad magnífica para invertir en él, de hecho, gracias a las innovaciones tecnológicas, se ha ampliado y revolucionado su producción, su escala y su magnitud económica. De esta manera podemos ver cómo un póster de Gabriel Moreno alcanza los 500€ igualando o superando dibujos y bocetos de artistas plásticos tradicionales.

La ilustración tiene un gran proyección debido a su versatilidad y a no estar explotada de manera correcta: su potencial económico no tiene optimizado su desarrollo. Esta disciplina artística cuenta con una gran potencial de revalorización económica porque la dinámica artística actual se orienta más a lo que tradicionalmente se consideraban como subgéneros del arte. Vemos aquí cómo bocetos, esquemas de artistas reconocidos y consagrados consiguen récords de cotización en las subastas.
están despegando económicamente y su homólogo en la escena contemporánea actual es el vasto campo de la ilustración.

Alice2Iván Barrenetxea, Alicia en el país de las maravillas.

La Ilustración es un vastísimo campo que despega también económicamente en la escena contemporánea. Con un potencial de revalorización sin explotar, nos encontramos en un momento idóneo para invertir en él: bajo coste con proyección de crecimiento en un corto o mediano plazo.

En cuanto a su proyección cultural, el interés que despierta esta disciplina con la irrupción de internet y la facilidad que presenta a los ilustradores la difusión de su obra a través de plataformas web y redes sociales, permite un mayor reconocimiento ampliando así la posibilidad de mercado.

vinz_feel_freeVinz Feel Free, The streets are ours

Por tanto, no es extraño encontrarnos, en el mundo del mercado secundario del arte, subastas en las que se ponen en venta piezas de cómic. Y que alcanzan valores que pueden llegar a sorprendernos.

Por ejemplo, un póster de Flash Gordon,  realizado en 1936, se subastó en Christie´s en noviembre de 2001, por 52.875$. Lo que nos indica que hay un coleccionismo activo sobre este tipo de piezas, altamente valoradas.

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Más recientemente, la empresa Metropolis Collectibles and Comic connect, subastó a través de su web: www.comicconnect.com, en diciembre de 2012, el primer ejemplar de Superman, editado en 1938, por 1,6 millones de euros. Su precio de salida era de 900.000€.

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El 4 de julio de 2012, Sotheby´s realizó una subasta dedicada al mundo del cómic, con una oferta muy variada, entre las que cabría destacar algunas obras de Hergé, con  estimaciones entre los 240.000-260.000€.

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Tasación de obras de arte: los textiles (III). Indumentaria. La Edad Moderna

El siglo XV

El siglo XV marca el paso de la Edad Media a la Edad Moderna. Desde el punto de vista artístico el estilo gótico seguirá vigente en Europa, mientras que en Italia se inicia el Renacimiento. En cuanto a la moda, dos centros se disputan la hegemonía como centros creadores: por un lado, la corte de los Duques de Borgoña, donde impera moda francesa o franco flamenca y, por otro, Italia. Hopalandas, jaquetas y jubones constituían el vestuario básico de la sociedad moderna, vestidos sobre las camisas interiores, bragas y calzas. La cabeza adquiere un cierto protagonismo y se pone de moda un corte de pelo llamado “a la escudilla” que amplia el límite del rostro al afeitarse las sienes. Esta estética afectó también a las cabezas femeninas. La importancia concedida a la cabeza, tanto femenina como masculina, es atestiguada por los cortes de pelo y los enormes tocados, traducidos en capirotes para los hombres y tocas de elaborada construcción con soportes sorprendentes para las mujeres, algunos de los cuales repiten los pináculos de las catedrales góticas.

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Hopalanda. Matrimonio Arnolfini, Van Eyck. 

Nuevamente los dictados estéticos que vemos en las artes figurativas se traducenen la moda y la implican. La verticalidad proyectada en la arquitectura se refleja en la esbeltez de las siluetas, y se subraya con el talle alto en los vestidos, los zapatos de afiladas puntas y los asombrosos henin que la corte de los Duques de Borgoña exhibe como centro creador de moda.

87e215acdaf0d1a7eb69015cfc2d899dHenín

Ahora bien, dentro de esta moda internacional de la que también participa España, al final del siglo XV y coincidiendo con el reinado de los Reyes Católicos, nuestro país empieza a despuntar en este campo por la creación de prendas que han sido decisivas en la evolución de modas posteriores: las camisas margomadas, el verdugado, el trenzado y los chapines. Entre ellas destacamos el verdugado, pues fue el origen de todos los armazones que se sucedieron a lo largo de la historia para ahuecar las faldas. Ni qué decir tiene que este artilugio que apareció bajo el reinado de los Reyes Católicos no pasó desapercibido entre los cronistas de la época, y alguno de ellos atribuye su invención a Doña Juana, esposa de Enrique IV, hermano de Isabel la Católica, criticada siempre por su vida relajada. Evidentemente esta falda armada con aros de hierro, mimbre o junco llamados verdugos, no estaba diseñada para ocultar una preñez, pero, independientemente de quien partiera la idea, lo cierto es que el primer can-can de la historia surgió en España.

Pedro_García_de_Benabarre_St_John_Retable_DetailVerdugado

Siglo XVI. La moda española en las cortes europeas
El siglo XVI aparece perfectamente definido por dos estilos de vestir: el primero coincidiría con el reinado de Carlos V y el segundo, con el de Felipe II. España, abierta a Europa a partir de la llegada de Carlos V, recibe una importante influencia de modas de otros países que se combinaron o convivieron con las típicas del país. Durante las primeras décadas del siglo, la moda se caracterizó por su variedad, riqueza de colorido y libertad, que, perfectamente combinadas, subrayaron el carácter individual del vestido renacentista implícito en el pensamiento humanista.

En el vestido masculino los rasgos más elocuentes fueron las cuchilladas y las prominentes braguetas, y en el femenino, las vistosas mangas de la camisa bordada y los vestidos encargados de respetar las formas naturales del cuerpo. Alrededor de 1530 empezamos a ver cómo se define una nueva etapa en nuestro país, que deja de ser receptor para convertirse en creador de un estilo típicamente español que imitará toda Europa hasta las primeras décadas del siglo XVII.

Carlos V con perroCarlos V con perro, Tiziano.

En esta etapa de la historia de España, el vestido se convierte en un perfecto aliado de la monarquía más poderosa de Europa. Frente al concepto de libertad que nos ofrecían los vestidos de principios de siglo, con el nuevo estilo, hombres y mujeres sometieron sus cuerpos a las prendas rígidas e inmoviles que exigía la etiqueta española, con la finalidad de transmitir con el lenguaje corporal los gestos sosegados y altivos implícitos en los ideales de la monarquía hispánica.

Las principales prendas que componían el vestido masculino fueron el jubón, que se vestía sobre la camisa; las calzas, compuestas de muslos acuchillados; y las medias. Sobre el jubón se podía vestir la cuera o el coleto, sin mangas, o la ropilla, ésta con mangas. Como complemento, el cuello de lechuguilla, que poco a poco va aumentando su diámetro hasta alcanzar su máxima exageración en el reinado de Felipe III. Con este vestido hay una clara preferencia por prendas vueludas y cortas que dejaban al descubierto las piernas: la capa, con capilla aplastada; el ferreruelo, de hechura circular como la capa y con cuello vuelto; el bohemio, más vueludo y cuyos bordes delanteros quedaban vueltos luciendo el forro; el tudesco, con mangas, aunque se llevaba echado por los hombros sin meter los brazos por ellas.

anguissolaCuello de lechuguilla

El vestido de mujer resaltaba la estrechez de la cintura, pero borraba las formas naturales del cuerpo; para ello la moda española hizo uso del llamado cartón de pecho, embrión de los futuros corsés de la historia de la indumentaria, y del verdugado. Sobre estas prendas interiores se vestía la saya entera o un conjunto formado por jubón y basquiña. Los cambios más notorios de esta moda que se mantendrá hasta las primeras décadas del siglo XVII vienen dados por el cuello de lechuguilla, los tocados y los peinados, estos últimos cada vez más altos, y dotan a la cabeza de una forma piramidal. Como prendas “de encima” se usaba la “ropa” o la galerilla, ambas abiertas por delante y sin costura en la cintura: la ropa, más holgada, quedaba despegada del cuerpo, la galerilla se ajustaba a la cintura

Maria_of_Spain_1557Emperatriz Mª de Austria. Galerilla.

El siglo XVII
En el siglo XVII la moda española comienza a perder protagonismo en Europa a la par que su economía y su política. A mediados de siglo la francesa irá paulatinamente eclipsando a la moda española como principal inspiradora del vestido europeo. Mientras tanto España y los españoles e aferraran más que nunca a sus modas y, aunque acogió influencias, especialmente de su país vecino, podemos decir que durante gran parte del siglo XVII se mantuvo un estilo propio, que en los últimos años del reinado de Carlos II seguirá vigente a pesar de iniciarse la introducción de la moda francesa en nuestro país.

El siglo XVII se inicia sin apenas cambios estilísticos en cuanto a moda se refiere. Durante el reinado de Felipe III hombres y mujeres siguen llevando las prendas establecidas en el anterior y son inapreciables las modificaciones, siendo la más notable el enorme tamaño que habían alcanzado los cuellos de lechuguilla. Sin embargo, en el reinado de Felipe IV se produce un cambio radical en el vestido de los españoles: las abultadas calzas del período anterior se sustituyen por los calzones y el cuello de lechuguilla, por el de la golilla. Este vestido masculino, cuyos rasgos más notables fueron el color negro, el cuello de golilla y su tendencia a la austeridad, estaba formado por las siguientes prendas: un jubón que se vestía sobre la camisa interior; una ropilla, que se vestía sobre el jubón; y los calzones. Como complementos, medias de punto, también en color negro, y zapatos.
Como prenda “de encima”, la capa típica llamada ferreruelo. La rígida golilla, que todo el mundo identificaba con España, estaba formada por un soporte de cartón forrado en seda negra sobre el que descansaba un cuello blanco llamado valona. Este cuello, que obligaba a mantener la cabeza erguida, se convirtió en símbolo de la gravedad y altivez de los españoles. Dicho vestido se mantendrá durante el siglo XVII y parte del XVIIII. Los cambios de la moda, a lo largo de los años, afectaron principalmente a las mangas, a los calzones,cada vez más estrechos, y a la hechura de la golilla, que se fue adaptando a las melenas, cada vez más largas.

índiceCuello de valona

La moda femenina, especialmente bajo los reinados de Felipe IV y Carlos II, se distanció notablemente de la corriente europea. Las españolas no renunciaron al verdugado, y sobre él fueron elaborando las siluetas que precedieron al “guardainfante”, que hace su aparición alrededor de los años treinta, no sin antes pasar por la crítica de los moralistas y legisladores de la época. En opinión de los contemporáneos vino de Francia, al parecer por obra de unos cómicos que actuaron en Madrid, cuando ya en ese país había pasado de moda. Se dio la curiosa circunstancia de que, en contra de lo que solía suceder, no apareció primero en el traje de corte para después generalizarse entre el resto de los estamentos sociales, sino que su aparición y divulgación se dio primero fuera del círculo cortesano. El modelo francés consistía en una plataforma de mimbre a la altura de las caderas, pero las españolas lo convirtieron en un complicado armazón realizado con aros de madera, alambre o hierro unidos entre sí con cintas o cuerdas que se completaba en la parte superior con mimbre, crin y otros materiales para enfatizar las caderas. El guardainfante se vestía sobre varias enaguas y sobre él, a su vez, se ponía la pollera, falda interior realizada con tejidos ricos de vistosos colores y a veces acolchada con lana para redondear las caderas, encima de la cual se colocaba la falda exterior femenina llamada basquiña.

captura-de-pantalla-2011-10-24-a-las-13-55-381Guardainfante

Alrededor de la década de los setenta el uso del guardainfante fue relegado a las ceremonias muy especiales. El sacristán siguió desempeñando el papel de ahuecar las faldas, bajo el reinado del último Austria, Carlos II, que en poco tiempo fue reemplazado por el tontillo, armazón realizado con aros que se cosían en una falda; se volvía a repetir el sistema de ensamblaje del verdugado.
Junto a los armazones para ahuecar las faldas, el otro elemento que hay que señalar como típico de la moda femenina fue la “cotilla”, prenda armada con ballenas, determinante de la rigidez y tiesura del torso femenino. Se trata de un artilugio surgido de los ideales de belleza del siglo XVI y que se mantuvo durante todo el siglo XVII. La cotilla se vestía sobre la camisa interior femenina, y sobre ella, el jubón. Con estas prendas, los cambios más notorios afectaron a las mangas, escotes y peinados.

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A pesar de que en el mercado actual es muy raro encontrar piezas de este tipo que estén en venta, este post dirige su interés hacia un conocimiento más profundo del mundo de la indumentaria, clave para entender otras evoluciones paralelas, como es el caso de las formas artísticas de la época. 

Tasación de obras de arte: los textiles (III). Indumentaria. La Edad Media

Este post continúa lo expuesto en el anterior, dedicado a la indumentaria en la Antigüedad.

Bizancio:

El traje cortesano acapara nuestra atención por su riqueza: bordados, gemas, orlas, tejidos de oro, pesadas coronas. La influencia persa es aquí indiscutible, e incluso se repiten los mismo motivos iconográficos que se trasladarán también al traje rico de los Omeya islámicos, al traje otomano y a la indumentaria búlgara y rusa. La influencia en el guardarropa litúrgico ortodoxo se mantiene vigente.

Los primeros emperadores bizantinos –nos referimos a los mosaicos de Justiniano y Teodora en Rávena– vestían ricas túnicas talares de manga larga (paragaudion) y clámides con un rectángulo decorativo denominado tablion. La clámide púrpura estaba reservada al emperador; los dignatarios la visten blanca.

La corona inicial, una diadema cuajada de gemas (stephanos) se amplía desde el siglo V y puede recibir incluso series de cadenitas (stemma). La emperatriz Teodora luce además un torque o gorguera de gran lujo (maniakis).

En el siglo X se incorpora un pesado echarpe bordado de oro y joyas, el loros, y su versión más estrecha, el thorakion. En el XII llega la corona rígida semiesférica (camelaukion), modelo de la mayoría de las coronas occidentales desde entonces. Por fin, entre los siglos XIII y XV se asienta el empleo de la dalmática extremadamente rígida y pesada de gruesos bordados (sakkos) y el caftán de mangas flotantes anudadas a la espalda (granatza) que retomarán las dinastías turcas que aplastan el poder bizantino.

Diapositiva5Teodora y su séquito, San Vital (Ravenna)

Edad Media occidental:

Alta y Plena Edad Media (500-1250)

Lejos de los fastos bizantinos, el traje en el Occidente cristiano desarrollado en los siglos de las culturas prerrománica y románica (aproximadamente entre los siglos V y XII) se circunscribe a la lana y la austeridad.

La prenda fundamental es la túnica de lana de mangas largas, talar para la mujer y un poco más corta para el hombre. Debajo de ella puede vestirse una túnica como toda prenda interior, precedente de la futura camisa, y sobre ella, túnicas más vistosas y cortas y mantos.

En Francia llaman a la túnica gonelle, nombre cercano al que también se empleaba en Aragón (gonela), mientras en Castilla se decía “cota” o “saya”. Los hombres también usan calzas, la antigua femoralia o braccae de los bárbaros. En Inglaterra llamaban smock a la túnica interior y kirtle a la gonela.

Diapositiva23Sacramentario de Metz, S.IX

Baja Edad Media

Influencia de las cruzadas. El mayor contacto entre Europa occidental y oriental se produjo a través de las cruzadas. Llegaron a Europa nuevos colores y decoraciones que fueron rápidamente asimilados. Por otra parte, el incremento de la riqueza en Occidente, ante un Islam detenido en el sur de España y un Bizancio menos próspero, permitió el establecimiento de ciudades y gremios específicamente dedicados al vestido, con lo que se ganó en hechuras, variedad y ornamentación.

Algunas zonas comienzan a destacar por su producción pañera, como Frisia (futura Flandes) y otras por la confección (París contaba con 700 sastres a finales del siglo XIII).

La lana supone el 90% de la producción textil. La de Flandes es de gran calidad, pero muy cara y pronto no podrá competir con la italiana. El algodón, introducido por los árabes en la Península Ibérica, comenzará su esplendor a partir del siglo XIV, en paralelo a la seda. El lino se trabaja en Alemania, Suiza y Baviera.

Las mujeres sólo visten la camisia o túnica interior; los hombres añaden calzones (braies en Francia, bragas en España) y calzas o medias (hoses o chausses en Francia), a veces con ligas para anudarlas a los calzones. Los calzones se fueron acortando al tiempo que las calzas fueron subiendo por la pierna hasta alcanzar el medio muslo en el siglo XII. Darán lugar a las calzas enteras (hasta la cintura) del Renacimiento.

Sobre la ropa interior se visten las túnicas propiamente dichas, siempre de mangas largas, y que reciben nombres diversos: gonela, cota, saya, etc.

Encima de la túnica, una persona humilde apenas añadirá un manto (los vemos un poco más abajo). Sin embargo, una persona pudiente exhibirá su riqueza con una túnica de encima de buen paño y alguna ornamentación. Estas túnicas ricas reciben nombres como brial, cota, garnacha (sin mangas, pero con amplias sisas) o pellote (una especie de falda con peto y espaldera estrechas).

Los mantos humildes son los más funcionales: la capa con capucha (capirote, balandrán) procede de la antigua clámide o paludamento.

El caftán (túnica abierta como un abrigo) también distingue a personas principales. Se denomina “tabardo” y las mangas no son practicables sino unos meros colgajos de adorno que a veces se anudan a la espalda.

El capítulo más variado es el de los tocados, y abarca desde cofias o pañuelos ajustados al cogote hasta complejos sombreros. A menudo se superpone el sombrero a la cofia. En España, además, las mujeres usan tocas y turbantes por influencia islámica; y, en toda Europa, un tocado a la moda es el barboquejo (barbette), faja de lino que recoge el óvalo del rostro bajo la barbilla.

Diapositiva26Museo Diocesano de Barcelona

Es en la Edad Media cuando se configura parte de lo que conocemos como vestido moderno, ajustado a las formas corporales, y que será clave para la evolución de la indumentaria en la Edad Moderna y Contemporánea. 

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