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Chillida y Heidegger: Die Kunst und der Raum. libro de artista

Los libros de artista de Chillida. Una constelación estética es un claro ejemplo de exposición  individual, en concreto una antológica de obras de un artista, Eduardo Chillida (1924-2002), sobre un aspecto y un tipo de soporte, como es el libro de artista, que utilizó con profusión desde el año 1956. De otro lado, también podría considerarse, por la aportación poética, ideológica y conceptual, que fue también una exposición colectiva, pues colaboraron en la génesis de cada uno de los libros poetas, escritores, filósofos y otros artistas. También es, atendiendo a la primera clasificación, una exposición de préstamo, pues hubo que recurrir a diferentes fondos de obra para completar la muestra. Sin embargo, asimismo, clasificaremos esta antológica como proyecto, pues pretende extender el conocimiento no solamente sobre la materia tratada, -el libro de artista-, sino también acerca de la trascendencia intelectual de un artista, Eduardo Chillida, a quien se le negó maliciosamente esa cualidad en alguna ocasión.

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Eduardo Chillida[et alli]. Aromas.

La exposición se celebró en la Biblioteca Nacional (Madrid) del 7 de marzo al 20 de mayo de 2007 a partir de una idea surgida en una exposición que el comisario de la misma vio en una galería de San Sebastián, donde se mostraron con singular elegancia algunos de los principales trabajos de Eduardo Chillida como autor de libros de artista. Fueron solamente doce las obras expuestas en esa ocasión, pero se atisbaba en aquella selección la importancia que Chillida concedió a esta forma de realización, que lejos de ser expresión menor de su arte, condensaba algunas de las mejores colaboraciones –en idea compartida o en homenaje- que el genial artista estampó con su hijo Ignacio en el taller Hatz de San Sebastián.

El libro de artista es una obra de arte, realizada en su mayor parte o en su totalidad por un artista plástico. Es una forma de expresión, simbiosis de múltiples posibles combinaciones de distintos lenguajes y sistemas de comunicación. No es fácil dar un concepto unívoco de libro de artista cuando hacemos referencia a un tipo específico de obras hechas por artistas en ediciones limitadas:

“(…) después de ver cientos y cientos de libros de artista he llegado a la conclusión de que lo de menos es la definición que se haga de esta especialidad que tiene la virtud de cumplir una de las máximas del arte total: la tendencia natural a integrar todas las artes a la búsqueda de un lenguaje universal que haga que el libro sea un objeto único, mágico y comprensible por cualquier lector de cualquier cultura y en cualquier lugar del mundo. He visto libros de todos los colores, de todas las dimensiones, en todos los formatos, con todas las técnicas. He visto libros con forma de mesilla de noche, de ladrillo, libros de cristal, de mermelada y hasta de nata. Me parece que la batalla por tratar de definir lo que es un libro de artista es una cruzada perdida. Cada artista tiene su idea y su concepto. Y a nosotros nos basta con decir que la capacidad de asombro no tiene límites (afortunadamente). Es cierto que algunos autores han pretendido decir que un libro de artista debe recordar en algo o en mucho al libro tradicional. Pero lo único que puedo decir es que hay que ver una convocatoria internacional de categoría para comprender que hasta esto, que parece elemental, salta por los aires al ver los libros expuestos. El abanico de lo que allí puede verse va desde los que, en efecto, recuerdan el libro tradicional, hasta convertir una cabaña de pescadores en libro de artista. Simplemente el libro tradicional sirve como excusa para, como siempre sucede, los creativos disparen su imaginación en las direcciones más diversas, sin freno ni control, a la búsqueda de la chispa de la genialidad que, como ya se sabe, no admite limitaciones, estructuras ni definiciones”.

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Eduardo Chillida y André Frénaud. Le Chemin des Devins, suivi de Ménerbes.1966.

 

Desde el punto de vista del creador, el concepto del “Libro de Artista” se puede definir como un soporte más, “como un lienzo para el pintor o como la piedra o el bronce para el escultor”, pero sus especiales características hacen de él un medio con unas posibilidades mucho más amplias: el juego con el tiempo, al poder pasar sus páginas, retroceder, desplegarlas y leer un discurso plástico en secuencias espacio-temporales; la posibilidad de unión entre la pintura, la escultura, la poesía experimental, las artes aplicadas, el libro de edición normal y los más diversos procedimientos artísticos y elementos plásticos tradicionales o innovadores como el CD o el video. Todas estas múltiples combinaciones proporcionan un sentido lúdico y participativo a la obra, porque el libro de artista se puede ver, tocar, oler, hojear, manipular y sentir.

En unos meses tomó cuerpo el proyecto de reunir por primera vez en un espacio museístico todos los libros de artista que realizó Chillida. Parecía lógico que el espacio propuesto para esta exposición fuera la Biblioteca Nacional de Madrid, la institución bibliotecaria superior del Estado y cabecera del Sistema Bibliotecario Español. Es el centro responsable de la identificación, preservación, conservación y difusión del patrimonio documental español como primer organismo estatal en materia bibliográfica.

El interés del proyecto radicaba en cuatro aspectos nodulares de la creación artística de Eduardo Chillida. En primer lugar, la importancia del autor como uno de los más grandes escultores de la segunda mitad del siglo XX. En segundo término, por el interés añadido de los diferentes aspectos tratados en la exposición. En tercer lugar, por la diversidad de las técnicas utilizadas en la factura de cada uno de los libros, tanto en sus formatos, materiales utilizados -como los exquisitos papeles de producción artesanal-, hasta las cajas-contenedores concebidos como auténticas recreaciones escultóricas chillidescas. En último término –y tal vez su aspecto más didáctico- la variedad y gran trascendencia de los creadores que colaboraron en la realización, como músicos, poetas, filósofos y escritores. Además, la multidireccionalidad de los asuntos tratados hacía especialmente atractivo este proyecto más allá de los aspectos ligados al mundo del libro de artista o el grabado.

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Chillida. Le poème de Parménide



En el desarrollo del proyecto nos encontramos, en su recorrido cronológico, la evolución completa en la diacronía y evolución icónica del artista. Desde el año 1969, los libros de Chillida, lejos de ser una creación secundaria en su producción, son aproximaciones a la materia escultórica que reflejan todos sus pasos en la evolución de su obra: aproximaciones, borradores e intentos sobre su materia de trabajo escultórico, desde los negros muy cerrados de libros como el Holzer o series como Beltza, a los más abiertos y diáfanos de obras como el tardío Parménides, donde detectamos el eco y la simpatía de sus alabastros.

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Eduardo Chillida. Beltza I. 1969.

En cuanto a las técnicas de estampación, esta exposición presentó también la evolución y uso de las diferentes técnicas tradicionales, como la xilografía, los diferentes tipos de grabados (aguafuerte, aguatinta, punta seca), serigrafías o gofrados.

La justificación ofrecida a la dirección de la Biblioteca Nacional en el dossier para su realización, destacaba su importancia por ser la más completa realizada nunca sobre la gráfica de Chillida, tanto en contenido como en evolución.

Se destacaba en la petición (la Biblioteca Nacional estaba en ese periodo de tiempo sufriendo profundas transformaciones en sus espacios expositivos) las ventajas operativas de la exposición: por su versatilidad y amplitud, que permitía, en función del espacio expositivo asignado, adaptarse al tamaño de la sala, siempre respetando un núcleo mínimo de los libros más representativos.

Desde un punto de vista intelectual, se destacó, como factor determinante para la realización del proyecto (y a diferencia de otros libros de artista en los que se mezcla en la realización del mismo a artistas plásticos con escritores por la sola conveniencia del editor o la oportunidad del tema) que la colaboración fue requerida, en algunos casos, por los diferentes autores, como por ejemplo en el caso de Heidegger, quien prefirió a Chillida antes que a Henry Moore o Giacometti, para que plasmara sus pensamientos estéticos, El arte y el espacio. En otros casos es el artista quien devuelve las influencias recibidas, como en el homenaje que Chillida rindió a Parménides o a J.S.Bach.

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Chillida y Heidegger: Die Kunst und der Raum. libro de artista

La importancia del libro de artista en la creación de Eduardo Chillida no es un elemento menor en su producción, pues condensa su condición creadora, resume y aproxima a su obra tridimensional por la cual es más conocido.

Una vez aprobado el proyecto de exposición y a tres meses de la fecha de inauguración, los problemas que surgieron alrededor del montaje estaban relacionados con aspectos técnicos y logísticos que a continuación trataremos de manera pormenorizada.